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El problema de los conocidos como teléfonos chinos.

Habitualmente solemos describir de una forma que no tiene demasiado sentido a una gama concreta de teléfonos. Una gama de teléfonos claramente identificada por su bajo coste pero, ¿qué ocultan realmente estos teléfonos?

Todos los días escuchamos hablar de un nuevo modelo de teléfono que se suele acompañar de la terminología “chino”. Lejos de lo que pueda parecer ya no suele contener tintes racistas si no que se trata de una denominación a los teléfonos procedentes de empresas asiáticas poco conocidas o que aún no tienen un fuerte reconocimiento como marca propia.

Antes de nada es necesario decir que pocos de los fabricantes más destacados no son empresas con raíces en Asia y mucho más raro es aún encontrar a una empresa que no use fábricas localizadas en Asia para producir sus dispositivos. Esto ha tenido especial importancia con el caso de los “Zetta” en España donde ha tenido importancia lo que las empresas de nuestro país dicen sobre su producción.

En muchos casos lo que se busca es simplemente reducir los costes para poder conseguir un producto competitivo sin perder calidad. No obstante, si alguno está preocupado por los puestos de trabajo que se pierden, es necesario decir que empresas como BQ independientemente de donde fabriquen cuentan con trabajadores dentro de nuestro país.

 

La diferencia

Como decíamos, teléfono chino aparece escrita como una especia de categoría de teléfono que cada vez se aparta más del tópico de la gama baja. Su procedencia no quiere decir que no se traten de buenos dispositivos. Aquí podemos destacar como cada vez más empresas como puede ser el caso de Xiaomi sacan al mercado teléfonos que claramente clasificaríamos como gama alta.

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La verdadera diferencia entre un dispositivo “Europeo” y uno “Chino” no es otra que el soporte que esperamos recibir del fabricante así como los servicios que nos ofrezca y su calidad. No podemos esperar que un teléfono que compramos fuera de la Unión Europea presente un sistema de garantía tan eficaz como uno que sí ha sido adquirido dentro de nuestros límites geográficos.

En una sociedad acostumbrada a tener garantía en lo que compra y a poder reparar algo tan común como una pantalla rota la idea de que el arreglo demore una cantidad elevada de tiempo parece no gustar. No es únicamente el tiempo que conlleve el arreglo si no que tendremos que sumar el tiempo que tarde el envío y los costes que pueda suponer.

 

Algo más.

La garantía tal y como la entendemos también supone un compromiso del vendedor que se compromete con el cliente mediante un producto que cumple ciertos requisitos. Para que el vendedor se pueda comprometer, es necesario que la empresa que fabrica el producto aplique una serie de pruebas de calidad que avalen un buen producto.

Este es otro aspecto que parece tener menor importancia en este tipo de teléfono. El número de dispositivos que no cumplen lo que consideraríamos un dispositivo normal es superior. Más defectos implican una mayor posibilidad de tener que devolver o cambiar el dispositivo y esto es otro problema que no para todos los posibles clientes llegará a ser aceptable.

 

Aún hay más.

Fuera de lo que llamaríamos hardware, la parte física del terminal, tenemos el software con el que trabajará este dispositivo. Es algo que no en todos los casos será fácil de cambiar y algo que un fabricante que ofrezca un dispositivo a bajo coste, no se preocupará demasiado en modificar en el tiempo.

Prueba de ello es como gran parte de los dispositivos de hace algún tiempo de coste reducido tenían la misma versión de Android por encima de versiones que en aquel momento eran más actuales por la simple razón de que se trataba de software que requería un menor hardware. Es en este momento donde lo que compramos se transforma en un servicio que no parece tener demasiada validez. No obstante, esto no quiere decir que todos los fabricantes lo hagan ni que comprar un teléfono que no se pueda calificar de esta forma suponga inmediatamente unos mejores servicios o prestaciones en el tiempo proporcionadas por el fabricante.

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Es necesario entender que cada poco sale al mercado un dispositivo nuevo que hace crecer el número de dispositivos a los que tendrían que dar soporte de manera oficial y no siempre es viable en el rango de ganancias por dispositivo en el que se mueven estas nuevas empresas.

 

quality-1714288_1280Cuestión de suerte y arriesgar

Con todo esto podemos finalizar diciendo que este tipo de dispositivo suponen una serie de riesgos tanto en su compra como en el tiempo donde la suerte puede jugar un papel fundamental.
Aun así, siempre es mejor buscar a alguien imparcial que pueda decir lo que piensa del terminal sin estar condicionada ante nadie, lo que no siempre es sencillo.

Son una forma de crear dispositivos que ofrecen precios alcanzables mediante una nueva forma de negocio que parece que está triunfando por la cantidad de nuevos terminales que salen día a día.

 

 

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Cristian Do Carmo Rodríguez

Redactor, apasionado de los wearables y de todo lo que consuma electricidad en busca siempre de la noticia más interesante y original.

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