Ajustar un dispositivo tecnológico al cuerpo humano siempre ha sido un reto complejo. Tradicionalmente, las marcas dependían de pruebas con grupos reducidos de personas, lo que limitaba la comodidad final. Para solucionar esto, el Centro de Innovación de Diseño de Samsung en San Francisco lidera el uso del diseño computacional, una metodología que utiliza inteligencia artificial y computación avanzada para analizar grandes volúmenes de datos anatómicos.
Este sistema permite que la tecnología se adapte a la fisonomía de las personas y no al revés. Actualmente, en este año 2026, la compañía aplica esta técnica en el desarrollo de sus principales líneas de dispositivos corporales, incluyendo la gama de relojes inteligentes Galaxy Watch8 y los auriculares Galaxy Buds4.
El método de tres fases: de la persona al robot
El proceso para perfeccionar la ergonomía de un producto no se basa en conjeturas, sino en un sistema estructurado en tres etapas diferenciadas:
Escaneado y gemelos digitales
Se capturan datos anatómicos en tres y cuatro dimensiones de un grupo muy diverso de personas de todo el mundo para crear réplicas digitales exactas de sus orejas o muñecas.
Simulaciones virtuales
Herramientas de inteligencia artificial realizan miles de pruebas físicas simuladas sobre estos modelos digitales para predecir el comportamiento del dispositivo.
Verificación robótica
Por último, se fabrican prototipos físicos que son probados por robots especializados para confirmar que los datos virtuales se corresponden con la realidad.
La importancia de la precisión en los sensores
Conseguir una ergonomía óptima no es únicamente una cuestión de comodidad durante el uso diario. Los dispositivos actuales dependen de un contacto constante y preciso con la piel para que sus sensores biométricos funcionen de manera correcta. Un mal ajuste puede provocar lecturas erróneas en el ritmo cardíaco o en los niveles de oxígeno, por lo que la precisión física se traduce directamente en precisión tecnológica.
Caso de éxito: la evolución de los Galaxy Buds4
Los auriculares inalámbricos son uno de los dispositivos que más sufren si el diseño no es óptimo. Para el desarrollo de la gama Galaxy Buds4, el equipo de ingeniería analizó millones de puntos de datos de oídos de usuarios de todo el mundo y ejecutó más de diez mil simulaciones virtuales.
Gracias a estos datos objetivos, se rediseñó la estructura reduciendo ligeramente el tamaño del cabezal principal y ajustando el ángulo de rotación. El resultado es un auricular que se sostiene de forma más firme y cómoda, optimizando de paso la entrega de sonido.
El futuro de la ergonomía digital
A medida que las bases de datos anatómicas sigan creciendo, la inteligencia artificial podrá generar diseños todavía más personalizados. El objetivo de estas tecnologías no es sustituir la creatividad de los diseñadores, sino liberarlos de las tareas de ensayo y error físico para que puedan centrarse en crear conceptos innovadores y funcionales que mejoren nuestra interacción diaria con la tecnología.